Introducción al Judaísmo. Los sefardíes valencianos. Capítulo 3

Per Eliseo Forcada Campos

Al final del siglo XV, la política española estuvo en manos de gente anónima que se dieron perfecta cuenta que al no disminuir el poder y el prestigio de los hispano-judíos, había que alejarles de los judíos de profesión, para que no se pudiera reconocer su origen, aparte de esto el hidalguismo se convirtió en el ideal común, y sólo podía ser hidalgo el que tuviera dinero, al mismo tiempo para el orgullo de estos hidalgos les resultaba degradante no ser cristiano viejo. Esto es lo que se llamó “limpieza de sangre” y Menéndez Pelayo habla de ello en Historia de los Heterodoxos Españoles.

Salomón Ben Verga dice en Chebet Je Huda (La Vara de Judá): “Jamás he visto a un hombre inteligente de verdad que odie a los judíos, solamente son odiados por el bajo pueblo. Cuando ellos entraron en nuestros Reinos venían como siervos y desterrados, vestidos de andrajos y así continuaron por mucho tiempo, y no se les puede acusar de beber sangre de cristianos, porque estos hechos hubieran sido consignados en la Crónica de los Reyes de España”.

Blasco Ibáñez decía en 1908: “ Por supuesto después de los nobles y el pueblo llano, venían en Mallorca en cuanto al respeto que se guardaba, los cerdos, los perros, gatos, ratas, asnos y a la cola de esos animales del Señor, venían los odiados habitantes de las calles, los chuecas. Los malditos descendientes de los judíos…. De nada sirve ser rico o inteligente…y lo más extraordinario de ese rencor, a pesar del progreso de los tiempos, es que esos chuecas no son israelitas de corazón, sino fervientes católicos”.

Chueta viene del valenciano “chuya” que era el epíteto más vulgar que se empleaba para insultarles. Los cristianos no ignoraban que la carne y grasa del cerdo, era prohibida en su religión. Otra explicación pudiera ser que en el siglo XVII, los descendientes de los conversos recibieron el nombre de “chueyta”, que se deriva de la palabra “xuhita”, que quiere decir judío pequeño. Hay otras denominaciones: Macabeus, Melej, Cadafet, Neo, etc...

Un hecho de humor: En las elecciones de 1933, en nuestra Patria, en Mallorca muchos votaron a la coalición de centro o a la izquierda sólo porque Gil Robles, había dicho que había que hacer una España nueva sin judíos ni masones.
La profundidad espiritual de estos hispano-judíos, que habían pasado tres o cuatro generaciones de fe católica y ya con los caracteres adquiridos esencialmente europeos, se les fueron abriendo las puertas de la vida civil en todas sus facetas. Ya antes del siglo XVII esta comunidad empieza a esparcirse, por Holanda, Hamburgo, Londres e incluso América.

Un signo exterior del patriotismo de esta comunidad, es que allá donde se encontraban, cultivaban el idioma español y portugués (y valenciano, como ha comprobado personalmente el autor de este escrito) y no el de los caracteres hebreos como los sefardíes orientales, de modo que lo pudieran entender todos los emigrantes que les siguieran.

Al leer las obras de algunos apologistas del judaísmo, como Isaac Cardoso, Ben Israel, etc…, se da uno cuenta que están escritas con un castellano purísimo, que nada tiene que envidiar al que se escribía en España.

Eliseo Forcada. Asociación Cultural Cardona Vives

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Los mallorquines hablan una lengua que es tan antigua como el inglés y más pura que el catalán o el provenzal, sus parientes más cercanos.
Robert Graves

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